Cómo alcanzar la tranquilidad

Cómo alcanzar la tranquilidad

Todo lo que existe a tu alrededor no te pertenece. 

Son átomos que hace miles de años formaron parte de una roca o de una lanza romana. 

El aire que respiras pudo pasar por los pulmones de Moctezuma, mientras admiraba a la gran Tenochtitlán.

Los problemas que enfrentas tampoco son nuevos. 

“No trates de que las cosas ocurran como tú quieres; quiere, más bien, que las cosas que ocurren sean como son, y la vida transcurrirá con tranquilidad” escribió Epicteto hace por lo menos dos mil años. 

Todo lo que ves es la suma de sus partes.

Todo lo que piensas es la suma de experiencias, información y sentimientos. 

Alcanzar la tranquilidad es un arte que todos podemos alcanzar. 

La tranquilidad te ofrece la oportunidad de acomodar las cosas en su lugar.

Un ropero no funciona en la cocina.

Una estufa no funciona en la alcoba. 

Lo que se encuentra fuera del orden te perturba. 

Lo que se encuentra fuera del orden te intranquiliza. 

Mi padre en un brindis de año nuevo nos dijo a los presentes: «somos hojas al viento, en busca del árbol al que pertenecemos”.

Me da tranquilidad pensar que todas las personas estamos en la misma situación. 

Buscamos un árbol y desde ahí; crecer.

Es cierto que a todas las personas nos duele un golpe en la rodilla.

Es cierto que a todas las personas de pronto, se nos cae un vaso de vidrio y escuchamos al vaso estrellarse contra el suelo. 

La intranquilidad son pensamientos que se estrellan en la mente. La confusión que sentimos es el ruido de los fragmentos contra el suelo. 

La tranquilidad es inalcanzable si te concentras en los pensamientos que se estrellan. 

La única forma de alcanzar la paz, es dejar que se estampen.

A los pensamientos no los detienes. Los dejas fluir.

Porque al final, tú no eres tus pensamientos. 

Raúl Gabino

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