Cuando hablas contigo ¿quién te escucha?

Cuando hablas contigo ¿quién te escucha?

Estoy a punto de darte unos pésimos consejos:

Cuando hablas contigo ¿quién te escucha?

La mitad de lo que hablamos con nosotros, tiene el deseo de transformar, crear, impulsar.

La otra mitad de lo hablamos nos dice que lo mejor es ceder, caer, retroceder. 

Muchas de las historias hablan sobre valientes heroínas y héroes y las hazañas imposibles que lograron.

¿Qué hay de nosotros?

Parece que todos los espacios están ocupados.

Después de todo, los mitos nos enseñan que un héroe es una persona con facultades divinas. Nosotros los mortales, debemos conformarnos con la victoria de salir rápido de la fila en el cajero. Nos toca zumbar como abejas obreras en panal hasta el final. 

Vuela bajo.

No salgas del panal. 

Trabaja en lo que toca. 

Estos son pésimos consejos. Son pésimos aunque parezca imprudente contradecirlos. 

Aquí es donde viene la confusión. 

Los héroes toman acciones imprudentes. Vuelan por los aires. Salen al espacio para la aventura. Hacen lo que no les corresponde. Tal parece que estas acciones imprudentes son asuntos exclusivos de héroes.

Para nosotros los humanos, las acciones imprudentes se convierten en riesgos innecesarios. Entre más alto vueles, más dolerá la caída. Quédate cerca de casa porque cerca hay seguridad. Haz lo que toca. Eso es lo prudente. 

Todo lo que merece la pena tiene un riesgo. 

Hay una parte de la verdad que se encuentra oculta. La parte oculta es que las historias son las aventuras de personas que realizaron acciones imprudentes. 

Escucha la mitad de lo que hablas contigo: Heroínas y héroes son personas como tú.

Con aprecio: Raúl Gabino.

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