El arte de servir

El arte de servir


I Servir no es agacharse hasta topar el suelo. Servir no es humillarse. Servir es formar parte de algo más grande.

II Servir es pensar ligeramente en ti y en los demás profundamente.

III A la mujer amada. A la familia. A la sociedad. A tu proyecto. Aunque se sirva a varios asuntos, no hay servicios diferentes. El servicio es uno mismo.

IV El servicio es tu compromiso irrenunciable de aportar lo que te toca.

V Si mides el servicio, dejarás de servir rápidamente.

VI Si sirves más de lo que tienes, quedarás en deuda contigo inevitablemente.

VII Los sirvientes sirven lo que se les pide; los que sirven aportan lo que juzgan necesario. Los sirvientes redujeron el servicio a su condición. Los que sirven lo hacen porque están para ayudar. No seas un sirviente. Sé un servidor.

VIII El verdadero servidor se anticipa al servicio.

XIX El verdadero servidor no reclama el servicio prestado.

X El verdadero servidor no lamenta un mal servicio. Aprende y corrige. Busca que el error no vuelva a repetirse.

XI Las situaciones son indiferentes a las emociones. El servicio requiere de una voluntad sin distorsiones.

XII El que sirve jamás debe esperar ser atendido. El servicio no es una transacción; es un arte. El arte de servir requiere del control del ego y del orgullo. De ignorar el sobresalto ocasional. De perfeccionar todos los días la disciplina emocional.

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