EL ESTADO “JAMÁS SUCEDERÁ”

EL ESTADO “JAMÁS SUCEDERÁ”

Nadie aprende a boxear después de ver una pelea de box en TV Azteca.

Nadie se convierte en Messi después de observar sus partidos en Televisa.

Nadie se convierte en chef profesional después de todas las temporadas de Master Chef.

Nadie es cantante después de escuchar a los integrantes de la Academia.

Nadie es emprendedor por aprenderse Shark Thank de memoria.

Nadie alcanza su objetivo al cerrar los ojos, cruzar los dedos y esperar el favor del universo cósmico celestial.

 

Lo siento. Mejor dicho; no lo siento. Las cosas como van.

 

Sigue la receta anterior y caerás en el estado: jamás sucederá.

 

El estado “jamás sucederá” lo alimentas cuando destapas una cerveza y dices que quieres cambiar al mundo mientras pides otra cerveza.

 

El estado “jamás sucederá” se fortalece cuando te imaginas al final del maratón, sin la disciplina para entrenar todos los días.

 

El estado “jamás sucederá” aparece cuando te emocionas al ver un meme motivador en la pantalla y compartes una fotografía de tu latte con choco chispas, tu laptop y libreta con el hastag #Mesientohipergenial y le insertas el emoji del antebrazo.

 

El estado “jamás sucederá” te atrapa cuando haces tuyo el mantra: Fake It Until you Make It.

 

No va. No funciona.

Lo haces hasta que lo haces.

 

Pedaleas o te caes.

Nadas o te ahogas.

Avanzas o te quedas en el mismo lugar.

 

¿Es difícil? Bastante. Porque necesitas mantener el enfoque. Y el enfoque se logra apuntando al largo plazo. Y el largo plazo son mínimo diez años de trabajo.

 

Es posible alargar toda tu vida el estado “jamás sucederá”. Es posible soportarlo entre las excusas de la preparación, la situación, la solvencia económica y las obligaciones contraídas. Debo decirte que el estado “jamás sucederá” es un callejón sin salida. No hay nada bueno para ti. Ni siquiera es posible encontrar una zona de confort porque al final, el darte cuenta de que utilizaste tu tiempo y tu energía mental en ilusiones será decepcionante, no reconfortante.

 

Para enfocarte, debes adquirir disciplina.

Para adquirir disciplina, debes crear una estrategia.

Para crear una estrategia, debes descubrir lo que quieres.

Para descubrir lo que quieres, debes hacer un chingo de cosas.

Para hacer un chingo de cosas, debes aprender que fracasarás en muchas de ellas.

Y para aprender del fracaso, debes abordar cada campo de la vida con la actitud del estudiante.

 

El estudiante siempre tiene un enfoque de curiosidad. Y la curiosidad la satisface yendo de un lugar a otro. Preguntando. Analizando. Incluso incomodando con tal de obtener información. El estudiante en algún momento se equivocará durante la ejecución. Dolerá cada equivocación. Pero será el dolor de abrir los ojos al sol al salir de la oscuridad de una habitación.

 

Una vida plena. Un alma tranquila. Un hogar feliz. Todo lo que en verdad importa se gana con esfuerzo.

 

Tu presente es el profeta de tu futuro. Tu comportamiento actual es un indicador de tu comportamiento del mañana. Todos nos imaginamos en el futuro comiendo saludable. Haciendo ejercicio. Alcanzando nuestros objetivos.

 

Jamás sucederá sin honestidad: ¿Cuánto de tus recursos inviertes en convertirte en esa persona que describes en el futuro?

 

Deja la magia en el circo.

Deja los sueños en la almohada.

Haz lo que tengas que hacer.

 

EL ESTADO “JAMÁS SUCEDERÁ”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *