El fin de la prisa

El fin de la prisa

Hay una persona en el mundo que espera tus resultados: tú. 

Nadie aparte de ti. 

Nadie aparte de ti espera tu proyecto.

Nadie aparte de ti se pregunta por qué no empezaste.

El resultado lo esperas tú. 

Nada más. 

Más proyectos. 

Más ideas.

Más cursos. 

¿Por qué lo haces?

¿Para qué lo haces?

¿Qué es lo que sigue?

El lobo que persigue a la liebre, lo hace para alimentarse.

Cuando alcances tu liebre; ¿qué harás con esa liebre?

¿Seguirás de caza?

¿Regresarás a casa?

Entiendo que el tiempo no espera. 

Los relojes marcan su labor. 

Mientras, el mundo te dice que hay muchas cosas por hacer. 

Notificaciones. Citas. Videoconferencias. Materias. Informes. Sacar dinero del cajero. Alcanzar el verde del semáforo. 

Tanta prisa para llegar y esperar tu turno. 

La prisa es artificial. 

Es una adicción.

Verás: hay pocas cosas que importan.

Y lo que importa se consigue con paciencia. 

La prisa es un invento.

¿Cómo escapas de ella?

Uno escapa de la prisa al escapar del miedo a perder algo.

Tranquila. 

Tranquilo. 

Respira.

No hay prisa. 

Imagen: Marek Piwnicki

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