El origen de todas nuestras preocupaciones

El origen de todas nuestras preocupaciones

Somos el origen de todas nuestras preocupaciones. 

Cuando el incendio provocado por un rayo, consume tu casa; las preocupaciones aparecen: 

¿Me quedaré en la calle?

¿Todo el esfuerzo de construir mi casa fue en vano?

¿Dónde viviré con mi familia?

Las preocupaciones son válidas porque nosotros las volvemos reales. 

Las preocupaciones danzan al ritmo de la perspectiva de los hechos.

Podríamos maldecir al rayo. Podríamos construir debates y enjuiciarlo. Podríamos llamar a todos los coach´s del neuro-pnl-corazón y escucharlos decir que todo pasa por una razón. Es la interpretación lo que genera la conexión de los hechos. Los hechos no responden a nuestros intereses. Por más que lo pidas en un taller del corazón.

LA VERDADERA RAZÓN DEL RAYO

De todo juicio, el rayo resultará inocente. 

He aquí la incómoda verdad: al rayo le importa un carajo tu propiedad. 

Los hechos son hechos. Jamás tendrán cuidado de lastimar tus sentimientos. Es la fábrica continua de preocupaciones que se encuentra en tu cabeza, aquella que determina el nivel de tu infelicidad. 

Dependiendo del tiempo disponible; de tu casa en llamas primero sacarás a tu familia, a tu mascota, además de los papeles u objetos que son importantes para ti. 

Con menos tiempo disponible, de tu casa en llamas sacarás a tu familia. Nada más. Porque suponemos es lo más importante. ¿Verdad? Entonces, si la familia es lo más importante, ¿cuánto tiempo le dedicas?, ¿o acaso necesitas de un incendio para valorarla?

NACIMOS EN DESVENTAJA ANTE EL MUNDO

El mundo fue construido para tu reacción. No para tu pensamiento crítico. 

Cuando Apple muestra sus nuevos audífonos, no te habla de las bondades de su diseño ni de sus características técnicas. No. Te muestra a ti en un anuncio, volando por la ciudad. Viajando sin fricción por el mismo camino que tomas todos los días al trabajo. Aunque en esta ocasión, lo harás feliz porque, usas unos audífonos Apple. 

Hola audífonos. Que se chinguen las preocupaciones.

Los audífonos parecen importantes ya que parecen un paso hacia nuestra felicidad. Las cosas parecen importantes, ya que nos dicen, definen nuestra personalidad y estilo. Y cada cosan, agrega una preocupación: 

Que no se raye.

Que no se rompa.

Que no se pierda.

El anuncio me invita a reaccionar. No a pensar. Y la fricción existe porque agrega nuevas preocupaciones. 

EL CURIOSO CASO DEL RAYO AL QUE NO LE IMPORTA TU DESVELO

Volvamos al incendio. Te apuesto que dejarás arder todas las cosas a cambio de salvar a tu hija. En caso contrario, por favor pide ayuda.

Si las cosas no son tan importantes. Si las cosas podemos dejarlas arder; ¿por qué ocupan tanto espacio en la mente y nos impiden soñar?

Pasaste la noche en vela. Sin dormir. Por la preocupación de las cosas. Por la preocupación de tus ideas. Por la preocupación de tus proyectos. 

Es la atención excesiva lo que provoca la tensión. Esos hombros tiesos. Esos dolores de cabeza inexplicables. Esa irritabilidad por el plato mal colocado. 

Entiende lo siguiente: tú y yo vamos a morir. Algún día. Por lo que el tiempo es finito. La pregunta es: ¿de qué forma vivirás tu vida?

Una vida larga llena de cosas, proyectos incumplidos, ideas sin ejecutar. Y que estas cosas caigan en tu mente como alfileres de preocupación. O una vida corta llena de sentido. De progreso real. De honestidad contigo. 

Somos el origen de todas nuestras preocupaciones. 

Es posible que todas las preocupaciones, en realidad sean una sola. Una sola preocupación que ocasiona noches de insomnio, días de frustración y momentos de angustia. 

Y la única preocupación es: saber si lo que hacemos tiene sentido. 

¿Tiene sentido lo que hago en el cubículo de mi oficina?

¿Tiene sentido la relación en la que me encuentro?

¿Tiene sentido la discusión con mis padres?

¿Tiene sentido lo que escucho en las noticias?

¿Tiene sentido comportarme de la misma forma?

Tendrás que salir de la cueva para encontrar con temor la respuesta: no lo sabes.

MENOS POMODORO; MÁS BELLEZA

Todo lo que construiste fue consumido por el fuego, provocado por un rayo. ¿Cuál fue el sentido de todo ese trabajo, si en un momento todas las cosas se convirtieron en cenizas?

¿Tendrá sentido la reconstrucción?

Esta es la maravillosa incertidumbre que se esconde dentro de la preocupación. 

Es como liberarte de la gravedad y caminar por el espacio.

No lo sabes. Dentro del espacio de la incertidumbre, no lo sabes. 

No hay certeza. 

No hay victoria al cien por ciento. 

No hay proyecto ejecutado a la perfección. 

No hay ninguna relación sin problemas. 

No hay una vida, que valga la pena vivir, sin incertidumbre. 

Ahora tu beber es recodar que la belleza existe dentro de la preocupación. 

Duerme con tranquilidad. 

Mañana lo harás mejor. 

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