EN BUSCA DE LA CONFIANZA PERDIDA

EN BUSCA DE LA CONFIANZA PERDIDA

Ivonne camina por la calle entre el eco de sus pasos. Al mismo tiempo, en su mente vibra la promesa incumplida de verse exitosa, satisfecha y plena.

La situación es diferente. Las ventas no alcanzan. Los préstamos exigen. Y las cuentas tocan su puerta.

Los pasos resuenan hasta que algo cae en el estanque. La Ivonne de hoy se da cuenta que no cumple las expectativas de Ivonne hace diez años atrás. Lo que cae en el estanque son las promesas incumplidas. 

Ella recibe hoy, todas las expectativas creadas por una persona que ya no es. La que existe diez años atrás, no es consciente del esfuerzo necesario para alcanzar toda la alegre lista de objetivos. Se preocupa poco por lo que sabe y nada de todo lo que ignora. No comprende que casi la mayoría de lo que existe, esta fuera de su control. 

Digamos que de pronto, un familiar le entrega una lista de expectativas a diez años. “Esto es lo que quiero que cumplas”, le dice al momento de entregarle el listado.

¿Debería Ivonne preocuparse por no cumplir las expectativas impuestas por otra persona?

No lo creo. Al final es su vida. De nadie más. 

Entonces; ¿por qué se mortifica al no cumplir las expectativas creadas por su anterior versión?

Dos versiones de una persona no son la misma persona. 

ALGO CAE EN EL ESTANQUE

A diario vemos promesas incumplidas. Nos dicen, por ejemplo, que el esfuerzo bien intencionado es suficiente para solucionar cualquier tema. Escuchamos que el matrimonio es para toda la vida. Que el trabajo duro es la salida de cualquier encrucijada. 

A veces, las promesas no se cumplen. Pensamos que las cosas deberían ocurrir de un modo. Cuando esto no sucede, nos sentimos en desventaja ya que abrimos los ojos al mundo sin mapa. La desventaja abre la puerta a la incertidumbre. Y la incertidumbre nos vuelve pequeños en el rincón de la habitación. 

Al antídoto de la desventaja que nace a partir de las promesas incumplidas, le llamaremos: confianza.

LOS TRES TERCIOS

Cada situación que vives, es posible dividirla en tres tercios. Cada tercio, es vital para entender lo que sucede y generar una respuesta que te otorgue ventaja. 

I El tercio de entrada

Esta es la primera fase de la situación. Esta etapa da entrada al suceso sin interpretar. Su impacto llega directo. Se aprecia. Se siente. Se observan los primeros efectos sin etiquetarlo o bautizarlo. Ese suceso es crudo. Sin interpretación. 

II El tercio de la perspectiva 

La concentración es un elemento clave en esta fase. En ella podrás apreciar si la situación es compleja o sencilla. Si requiere de mayor atención o es algo de poca importancia. Después de recopilar toda la información de tu análisis, una situación es bautizada con el nombre de oportunidad o problema. Una oportunidad te acorta el camino al objetivo. Un problema te empuja lejos del objetivo.

III El tercio de la ejecución

Es la etapa más peligrosa porque es la que más ansiedad o frustración puede generar. Ejecutar una decisión después de sentir los efectos de la situación, después de bautizar la situación como una oportunidad o un problema, requiere de claridad. 

Una mente en ansiedad, genera ruido como respuesta. Por cada ejecución deficiente, se obtiene un resultado insatisfactorio. Los resultados insatisfactorios merman la confianza. La falta de confianza genera el ruido como respuesta. Todo se vuelve un bucle. Una bola de nieve sin virtud. 

5:00 AM

De pronto Ivonne despierta un día; con pocos amigos, charlando de los mismos temas, visitando los mismos lugares, con las actividades de siempre en la agenda preguntándose: 

¿Esto es? 

Sin levantarse de la cama, se pierde en el scroll infinito del Instagram. Sabe que tiene la necesidad de ir al fondo, ya que sólo rasca la superficie. 

En caso de que esto no es. ¿Qué se supone debería ser?

AJUSTES DE MEDIO TIEMPO

El problema son nuestras ideas preconcebidas. Se nos dice que las cosas deberían ser de cierta manera. Cuando no ocurre, sentimos que perdimos tiempo y energía. Lo que debemos entender es que cada situación, nos regala la oportunidad de actuar. 

Son pocos los partidos de futbol que se llevan sin cambios. Incluso con estrategia previa, el director técnico realiza ajustes durante el juego. El clima, una lesión del jugador clave, la actitud del equipo contrario, los errores en el arbitraje. Todo genera un ambiente diferente al previsto. Aquí es cuando los ajustes de medio tiempo se vuelven importantes. 

Los ajustes de medio requieren de confianza. La confianza se adquiere reconociendo la oportunidad en el desastre. 

Ante cada obstáculo, aparece la opción de lucha. Ante cada promesa incumplida, podemos optar por la resilencia. Siempre que dirijas tu percepción a la oportunidad, la adversidad se vuelve una ventaja. Estas no son palabras mágicas. Son conceptos que lanzo a tu mente para que caigan, produzcan eco y vibren en la frecuencia adecuada. 

Cada promesa incumplida es suficiente para impulsarnos a un nuevo nivel de entendimiento. Un nuevo nivel de entendimiento es el siguiente escalón, lo que al mismo tiempo te ofrecerá otra perspectiva. No desaproveches lo que otras personas evitan. Con esto recuperarás la confianza perdida. 

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