Entre los restos del naufragio

Entre los restos del naufragio

En cada naufragio hay restos. Los restos del naufragio cuentan una historia. Una historia lista para aquella persona que presta atención. La atención es un elemento raro en los tiempos de la prisa. La prisa es enemiga de la reflexión. La reflexión es poderosa ya que nos ayuda a encontrar los hilos invisibles. Los hilos invisibles conectan el presente con el pasado. El pasado es esencial para lo que sucede. Y lo que sucede en este caso, es un naufragio frente a ti.

Supongamos que eres la persona dueña del barco. El barco flota en pedazos frente a la costa. Y frente a la costa piensas lo que has perdido. Has perdido tus ingresos y gran parte de tu riqueza. Tu riqueza de pronto se volvió madera que flota en el mar. El mar nunca decidirá entregarte el barco entero de nuevo. De nuevo en tu mente cruzan muchas preguntas: ¿qué haré? ¿Haré de esto una tragedia? ¿La tragedia me consumirá lentamente? ¿O lentamente me recuperaré?

Hay hilos invisibles que conectan el presente con el pasado. En el pasado, los restos del naufragio eran un barco. Un barco capaz de navegar a diferentes ciudades y otros continentes. Continentes en los que encontrabas la oportunidad de ganarte la vida. Y la vida te entrega restos en lugar de riqueza. La riqueza, lo sabes, es un tema especial. En especial cuando condicionamos el término riqueza con propiedades. Tu propiedad más importante se volvió destrozos. Entonces entre los destrozos, ¿tendrás que considerarte una persona sin riqueza?

Ante los restos, debes firmar la cláusula mental inversa. La cláusula mental inversa significa enviar tu mente al lado opuesto. El lado opuesto del naufragio es la oportunidad entre la desgracia. La desgracia que debes aceptar sin consumirte. Consumirte ante cada problema en la vida es ceder tu tranquilidad a las circunstancias. A las circunstancias no les importan tus sentimientos. Tus sentimientos son asunto tuyo. Y es asunto tuyo descubrir en lo desafortunado lo positivo. Es positivo descubrir que antes del naufragio, antes del barco, nada tenías. Tenías la idea de comprarlo y navegarlo. Navegarlo entre fortuna y aventuras. Esta nueva aventura son los restos de un naufragio.  Que el naufragio frente a la costa, represente los restos de tu barco; no de ti.  

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