¿Estás ahí?

¿Estás ahí?

Hace varios años me dijeron:

“Lo que es de uno es de uno”

“Dedícate a lo tuyo”

“Lo que debes hacer es…”

Cada que ignoro aquellos consejos, me siento más libre y menos manipulable.

No lo niego: es fácil seguir esos consejos. Es sencillo tomar cada palabra y adoptarlas como un estilo de vida.

Deseo y quiero una vida tranquila.

Pero eso no me preocupa ahora.

Hoy quiero hacer lo que me he prometido. Y lo que me he prometido es una vida de la me sienta orgulloso.

Una vida que me permita beber de las aguas del conocimiento.

Una vida que me permita dejar atrás el valle del arrepentimiento.

Hoy sigo mi camino. Hoy me siento más libre y menos manipulable.

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¿Estás ahí?

No sabemos de ti.

¿Estás ahí?

No te oímos. No te vemos. No te sentimos.

¿Estás ahí?

Todos esperamos tu obra, tu acción, tu propuesta, tu rebeldía contra lo que no debe existir.

Por eso te pregunto:

¿Estás ahí?

Tienes veinte años; es difícil empezar a los veinte años.

Tienes treinta años; es difícil empezar a lo treinta años.

Tienes cincuenta años; es difícil empezar a los cincuenta años.

Tienes poco dinero; es difícil empezar con poco dinero.

No hay tiempo. No hay dinero. No hay un clima perfecto.

Dame. Dame mil excusas y te regreso diez mil razones por las que debes empezar en este momento.

¿Estás ahí?

Tu deber es reclamar el lugar que te pertenece.

Tu deber es abrir los ojos y dar el primer paso.

Tu deber es ignorar lo que dicen en el pasillo.

¿Estás ahí?

Porque hoy es el momento de hacer lo que tienes que hacer.

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Detesto la palabra emprendedor.

La detesto con cada conexión neuronal de mi ser.

Casi como detesto todo lo que venga del PNL.

Emprender no es la solución.

Si piensas que emprender te permitirá:

1 Ser tu propio jefe,

2 trabajar en la playa mientras te tomas un mojito o

3 hacer millones de la noche a la mañana por favor no emprendas.

Un libro se debe escribir cuando no exista otra opción. Un escritor nace cuando no sea posible ser algo más. De la misma forma; el emprendedor debe serlo cuando emprender sea la última opción posible.

¿Entonces me contradigo?

No. Lo que deseo explicarte es que no necesitas una startup o una empresa. Tal vez necesitas dar los buenos días por la mañana. Tal vez necesitas hacer un poco más de ejercicio. Tal vez necesitas sembrar y cuidar un árbol. Tal vez lo que te falta es quejarte menos y actuar más.

Hazlo una vez. Hazlo mejor. Después hazlo de nuevo.

—-

¿Estás ahí?

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