LA REBELIÓN DEL MAESTRO

LA REBELIÓN DEL MAESTRO

Norma llega a la universidad. 

Imparte su clase frente a treinta alumnos. 

Domina su tema gracias a su experiencia profesional. 

Domina su clase gracias a su método de enseñanza.

Otros treinta alumnos quieren entrar a la clase de Norma. 

No pueden. 

La coordinación se los impide. 

Aseguran es anti pedagógico. 

Norma se siente insatisfecha. 

“Todas las personas interesadas, deben tener la oportunidad de acceder al conocimiento”, se dice a sí misma por los pasillos de la universidad, mientras escucha las quejas de otros maestros: 

“Ya nadie se comunica; todos los muchachos observan su celular”.

Ya nadie se comunica. Esa frase resuena en su interior mientras conduce a casa.

Deduce que la pregunta indicada le ofrecerá la respuesta necesaria. 

“¿Mis estudiantes ya no quieren conversar?”.

Llega a casa, saca su teléfono, descubre que las aplicaciones más descargadas son las de mensajería instantánea.

“¿Por qué alguien que no quiere comunicarse, descarga una aplicación para enviar mensajes?”.

Algo no cuadra. 

Algo no encaja.

Algo hay por descubrir. 

Por la tarde observa a sus hijas desenvolverse en su entorno digital. 

Celular. Tablet. Computadora. 

Aplicación. Descarga. Mensaje. 

Trends. Videollamada. Perfil en la red social. 

Justo cuando quiere juzgar, cuando tiene ganas de decirles que eso está mal; recuerda una discusión con su madre cuando fue adolescente:

“Te quedarás sorda y sin amigos; esos walkman atontan a la gente”, mientras escuchaba en casete Take on me.

La pregunta indicada brotó: 

“¿Cuál es el lenguaje que utilizan mis estudiantes para comunicarse?”

Ella enviaba cintas grabadas a sus amigas con sus playlist favoritos. 

Incluso el tímido vecino de la esquina le declaró su amor, regalándole un casete grabado con música de piano. 

“Esto es lo que siento por ti” decía la nota la nota junto al regalo. 

No es el medio; es el lenguaje.

No es el medio; es el lenguaje.

No es el medio; es el lenguaje.

Lo repetía para descifrar el contenido de la frase. 

Un periódico es un medio impreso en papel. 

Un artículo en un blog es un medio impreso en la pantalla. 

Un periódico transmite información. Para comunicarte con la escritora de la columna editorial, debes escribirle un correo.

Un blog transmite información. Para comunicarte con el escritor del artículo, debes dejarle un comentario. 

“Cuando el medio cambia; adaptamos el lenguaje, mientras que la necesidad de comunicarnos es la misma”.

Su madre llamaba por teléfono a su padre cuando por trabajo salía de viaje. 

De joven se comunicaba por medio de cintas grabadas con sus amigas. 

Sus hijas utilizan filtros y corazones durante videos vivos. 

Entonces un salón de clases es un medio. Por lo que es fácilmente transformable. 

¿En qué podemos transformar un salón de clase? En un video vivo o en una explicación por mensajes. 

El medio cambia. 

El lenguaje se transforma. 

Norma toma su celular y comienza a grabar. 

Explica los conceptos más difíciles con paciencia. 

Y al final oprime el botón de enviar. 

Un maestro en privado le dice: “eso está mal, eso no es una clase de verdad”.

Le responde “tienes razón, esto es libre, con acceso ilimitado, consultable siempre, no es una clase de verdad; esta es la clase que quiero dar”. 

Ahora dime: 

Si vieses a un maestro, frustrado, cansado, intentando mantener en lo alto el sistema educativo; ¿qué le dirías tú que hiciese?

Que se rebele. 

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