LAS PREGUNTAS ROBADAS

LAS PREGUNTAS ROBADAS

Cuando alguien te enfada; le das el poder de decidir sobre lo que es importante para ti. 

Cuando algo te molesta; permites que la situación provoque una alteración en tu estado mental. 

De pequeño, los exámenes me enseñaron a responder todas las preguntas. 

De ahí aprendí a esperar un juicio sobre mis respuestas. 

Si contestaba mal; el maestro lo señalaba. Si contestaba bien; el maestro lo recompensaba. 

Hoy; el maestro es cada situación en la que me encuentro. 

Los juicios sobre mis respuestas cambiaron.

La verdad es la respuesta que nace de mis valores; no de la opinión de alguien más.

¿Cuál es el problema?

Que al crecer te roban las preguntas.

Todo es un hecho porque así debe ser. 

La pregunta; ¿debo ofenderme por el trato que recibí en la oficina? es reemplazada por: debes ofenderte por el trato que recibiste en la oficina. 

La pregunta; ¿debo molestarme con la persona que habla algo falso de mí? es reemplazada por: debes molestarte con la persona que habla algo falso de ti.

No hay honor en el enojo. 

No hay gracia en el enfado.

Cada pregunta robada es una respuesta asignada. 

Asignada con la intención de provocar una acción esperada. 

Para recuperar las respuestas robadas, recuerda que toda situación es posible analizarla.

¿Le darás el poder a otra persona de decidir sobre lo que es importante para ti?

¿Permitirás que la situación perturbe tu estado mental?

Recupera las preguntas y encuentra tus propias respuestas. 

LAS PREGUNTAS ROBADAS

Fotografía: Escultura El Pensador

Por: Auguste Rodin

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