Los cinco latigazos mentales de nuestra generación

Los cinco latigazos mentales de nuestra generación

Primer latigazo: Debo enfrentar mi miedo y destruir mi zona de confort

Organiza una expedición al Congo. Visita la jungla y busca una manada de leones. Ahora quema el vehículo y tus provisiones para salir de tu zona de confort. Después enfrenta a los leones salvajes para dominar tu miedo. ¿Hasta este momento solo a mí me parece absurdo todo esto? Hemos convertido a la zona de confort en el enemigo público número uno. Y aquí debo expiar algo de culpabilidad ya que he escrito con anterioridad al respecto y debo aceptar que, abandonar constantemente tu zona de confort puede derivar en una inestabilidad emocional que es fundamental para cualquier proyecto que te propongas. La estabilidad no es mala. Lo malo es detener tu vida entera por quedarte en el mismo lugar. Por hablar siempre con las mismas personas. Por aceptar siempre las mismas respuestas. Y, sobre todo: negar tu propia naturaleza. Crea tu zona de confort. Toma fuerza y haz un salto de pulga.

Segundo latigazo: Trabajar para alguien más es un error

Lo malo no es el trabajo estable de nueve a cinco. Lo malo es ir todos los días a un trabajo que odias. No hay problema en trabajar para alguien más si lo disfrutas. No sientas en que vives en una jaula de oro por recibir tu quincena. Deja de atormentarte por leer a Steve Jobs en el muro de un coach desechable diciendo «Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos».

Tercer latigazo: Soy el centro del universo

«El primer paso es pedir. Da una orden al universo. Deja que el universo sepa lo que quieres. El universo responderá a tus pensamientos» (cita textual de una web experta en darle órdenes al universo). Error. Tú eres una persona. Punto. Así como el sol no gira alrededor de la Tierra, el universo no gira a tu alrededor. Tampoco conspirará para realizar tus sueños de la noche a la mañana. La única forma de alcanzar el éxito instantáneo es prepararse durante años de anticipación. En lugar de darle órdenes al universo, haz que tu esfuerzo, que tu empeño, que tu atención manden la señal a las personas indicadas. Entonces, solo entonces, con acciones concretas le dirás al mundo entero y a todo tu universo que vas en serio.
Cuarto latigazo: Voy a dejarlo todo para cumplir mis sueños
Ayer me platicaron el caso de una persona que pidió prestado para realizar su sueño de viajar a Europa. Impulsada después de tomar un taller motivacional. Bien. Eso es bueno. Cuando regresó de Europa encontró el refrigerador vacío y una deuda enorme por saldar. No estoy en contra de tu sueño. Lo único que te pido es te preguntes qué pasará el día que llegues a casa después del viaje. ¿Te hará una mejor persona o seguirás con una vida insípida? No todo lo vas a poder hacer. Y está bien. No hay problema. Toma lo que puedes transformar y hazlo. ¿Quieres saltar de un avión? Hazlo. pero que sea con un paracaídas. Quieres cumplir tu sueño. Hazlo. pero con un plan realista.

Quinto latigazo: Tengo que emprender

No. No. No. No. Por favor pongamos orden a esto. Ya no digas en tu descripción «soy emprendedor». El emprendimiento es una etapa, no es un fin. Y no todos deben emprender. Te puedes autoemplear, esto es, generar un negocio que te genere un ingreso. Pero no significa que debes partirte el lomo para crear el próximo Facebook. Ni te estreses. Idealizamos a los emprendedores como aquellas personas incólumes y heroicas que derrotaron toda adversidad. Es bonito imprimir una tarjeta que diga CEO de la start-up Vale Madres. Es lindo para el ego. Pero no para la razón.

Por: Raul Gabino Quilantan

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