LOS CINCO RAYOS QUE ATORMENTAN AL EMPRENDEDOR EN MÉXICO

LOS CINCO RAYOS QUE ATORMENTAN AL EMPRENDEDOR EN MÉXICO

 

Rayo #1: EL DINERO ES LO QUE ME FALTA

 

“Tengo una idea y no la realizo porque no tengo dinero”

 

Lo siento. No es el dinero. El problema eres tú.

 

Sal de tu cubículo.

 

Sal de tu casa y respira.

 

Ahora observa.

 

Observa a las personas. Observa los árboles. Observa los autos. Ve al supermercado. Date cuenta de todos los productos a tu alrededor. Visita un centro comercial. Ahora responde: ¿hay escasez?

 

No es el dinero. Es tu mentalidad. El dinero se encuentra afuera. Lo que debes hacer es tomarlo.

 

¿Cómo?

1 Crea algo de valor

2 muéstralo y

3 vende.

 

Las personas quieren darte dinero y estarán felices de dártelo. Siempre que les ayudes. Que aportes algo de valor en su vida.

 

Las personas traen dinero en su bolsa, en su cartera, en su cuenta bancaria. Tu deber es hacer que fluya en la dirección deseada.

 

El río nace en la montaña y termina en el mar. Ningún río nace en el mar y desemboca en la montaña. Repite cien veces “tengo una idea, pero no la realizo porque me hace falta dinero” y lo única certeza que obtendrás es lo siguiente: el dinero no llegará.

 

Lo importante es la acción. La acción es la montaña en la que nace el flujo del dinero. Tu deber es hacerlo fluir.

 

Sin magia.

Sin trucos.

Sin hacks.

Sin cuadrantes.

 

En el mundo la basura tiene valor. Incluso las cosas que se encuentran arrumbadas en tu cuarto valen. Tu problema no es de dinero. Tu problema es de enfoque.

 

Vende tu coche.

Vende tu nuevo Teléfono X.

No salgas de vacaciones este año.

Ya no te compres los zapatos de moda.

 

Estarás bien sin todas esas cosas.

 

Si piensas que lo anterior es más importante que tu proyecto, deja de gastar el tiempo y desecha ese proyecto. Bota esa hoja de garabatos al cesto de basura. Quita los cuadritos amarillos del cubículo. Esto es de frecuencias.

 

Para hacer lo que tienes que hacer, primero te ajustas en la frecuencia correcta. Después viene la acción.

 

Una y otra y otra vez.

Una y otra y otra vez.

Una y otra y otra vez.

 

La consecuencia de la acción es el dinero.

 

Te advierto que será difícil. Todo tiene su dificultad y dominar el arte del dinero no es la excepción. El esfuerzo tendrá su recompensa. Ten paciencia, habla menos y actúa más.

 

Rayo #2: NO TENGO TIEMPO

 

“Si quiero empezar, pero no tengo tiempo”

 

La falta de tiempo es la falta de prioridades.

 

Cuando te quejas porque el tiempo no es suficiente, le informas al mundo tu incapacidad de ordenar las cosas.

 

Habrás escuchado hasta la saciedad: todos tenemos las mismas veinticuatro horas. Tal vez por ello es difícil crear una verdadera conciencia de la frase anterior.

 

Lo que se repite se vuelve cotidiano. Y lo cotidiano se vuelve transparente.

 

El recurso no renovable más valioso no es el petróleo. No es el gas. No son los minerales raros. Es el tiempo.

 

El tiempo avanza en una sola dirección. La única máquina del tiempo son los recuerdos. Y nadie avanza en los recuerdos.

 

Cada minuto que pasa jamás volverá. Toda mañana es distinta a la anterior.

 

Utilizar el tiempo como excusa para posponer tu avance es sencillo. Basta con mirar tu celular, perderte en las redes sociales, correos electrónicos, noticias desechables, mensajes irrelevantes y te aseguro que el tiempo se convertirá en arena entre tus manos.

 

Después, te invadirá la sensación de hacer mucho sin avanzar nada. Después, vendrá la desesperación y frustración. Atender lo irrelevante requiere esfuerzo; esfuerzo que no te lleva a tu objetivo.

 

Es parecido a utilizar una moto nieve en el desierto.

 

La clave se encuentra en responder con sinceridad la siguiente pregunta:

 

¿Qué es lo importante?

 

Las noticias ya no serán relevantes en un año.

La moda tiene fecha de caducidad.

Los chismes del pasillo son efímeros.

 

Nada de lo anterior tendrá un impacto a largo plazo en tu vida. Lo importante se consigue con la vista en el largo plazo. El corto plazo es una esponja absorbente de horas y días preciosos. Esto del largo plazo es una habilidad que practicar.

 

Recupera el tiempo que te pertenece.

 

Verás: todo es pasajero.

 

Nada es permanente.

 

Tu situación actual es una etapa. Lo que vives hoy parece un largo capítulo cuando en realidad es un breve párrafo en el diario de tu vida. Vivir el presente es relajante. En este caso, te escuda de la responsabilidad. La responsabilidad de buscar lo que dices importante.

 

Las tareas diarias ofrecen un protector. Son excusas para ocultar la inseguridad y el miedo. Sal y encuentra lo que deseas.

 

Concéntrate y aléjate de lo que te hace perderlo.

 

Rayo #3: MI PREPARACIÓN ES INSUFICIENTE

 

“Lo haré después de terminar el curso/universidad/maestría”

 

La preparación no es sinónimo de acción.

 

De nuevo: la preparación no es sinónimo de acción.

 

Enciende el horno y cocina el pastel. Prepara después los ingredientes.

 

Espera. Algo no cuadra.

 

Primero prepara los ingredientes; hornea después el pastel.

 

La preparación importa. Punto. La universidad es importante. Las maestrías son buenas.

 

Entiende lo siguiente: la preparación no es el objetivo, es una parte del proceso.

 

No hay nada de malo en matricularse en la maestría de administración. Lo malo es utilizar la maestría tal refugio y excusa de nuestra inacción.

 

El autoengaño llega porque te ajustas a la frecuencia del mundo. La frecuencia del mundo es lo que opinan tus familiares, conocidos y amigos.

 

Ellos no quieren tu sufrimiento. Ellos no quieren verte en problemas. Ellos quieren que juegues seguro.

 

Adivina: ya nada es seguro.

 

Tus padres aprobaran el que te prepares porque ellos quieren tu estabilidad. Pero el graduarte no garantiza tu felicidad. Te ofrece ciertas ventajas nada más. De cualquier manera, nada es seguro.

 

La universidad es un peldaño, no la escalera completa.

 

La felicidad es un asunto personal. Y las personas felices que conozco son las que hacen. Las que aportan. Las que generan valor a los demás.

 

¿Cuándo será suficiente tu preparación? Nunca. Siempre habrá algo por aprender.

 

La ruta es sencilla: Aprender más ejecución igual a experiencia.

 

Rayo #4: MI TENACIDAD ES SUFICIENTE

 

“Mi determinación es suficiente”.

 

No. Lo siento. No lo es. Hoy necesitas personas que no conoces. Bienvenida/Bienvenido a la economía de la colaboración.

 

Tu determinación no es suficiente. Hasta el llanero solitario cabalgaba con Toro.

 

Lo primero que escuchas de las personas que te rodean al momento que emprendes es: no te asocies.

 

“Las sociedades no son buenas”.

“Las sociedades siempre terminan mal”.

 

Si los matrimonios se divorcian, claro que las sociedades pueden terminar mal. La clave se encuentra en elegir a la persona indicada. La persona que estará contigo uno a uno. No tiene que pensar igual que tú.

 

Tiene que mantenerse en la misma frecuencia que tú. Con las mismas prioridades que tú. Y con la misma hambre de conquista.

 

Tu tenacidad no es suficiente. Aprende a trabajar en equipo.

 

Sin compañía puedes avanzar, con un equipo llegarás más lejos.

 

Rayo #5: EL MIEDO A HUNDIRTE EN EL FRACASO

 

“Tengo miedo de que mi idea no funcione”

 

De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

 

Lo despidieron después de veinte años. Esa tarde llegó a casa con su esposa. Le explicó la frustración, la molestia y el enojo experimentados al momento que la recién nombrada gerente le dijo que ya no le requerían en la empresa.

 

“Aunque en mi contra se levante guerra, yo estaré confiado” su esposa contestó.

 

Cuando te traten como un commodity, contrataca con valor desmedido.

 

El emprendedor es un optimista sin razón. Los problemas son lo único seguro. Los problemas son lo normal. Y cada problema para el emprendedor inicial sacude con la fuerza de un rayo. Sin embargo, el emprendedor sigue de frente, aunque todos le indiquen de la tormenta.

 

¿Por qué? Porque lo tiene que hacer. Porque de no hacerlo se arrepentirá toda la vida. Lo sabe. Lo siente. Lo saborea. Aunque no es posible explicar, sigue latente el optimismo.

 

¿Debes entonces arriesgarlo todo? No. Ese no es el camino. Durante los lanzamientos de cohetes, los riesgos son calculados. Define un límite y lánzate.

 

Haz tu barco y enfrenta la tormenta. Que no te paralice el miedo. Siéntelo y explícale que poco hay que temer.

 

El barco podrá hundirse y tú saldrás a flote.

 

Por:

 

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