ME ENTERÉ QUE TE ACABAS DE GRADUAR…

ME ENTERÉ QUE TE ACABAS DE GRADUAR…

Es el momento de la charla que nadie más contigo tendrá. Atención:

Te hablaré con toda honestidad.

[Tus calificaciones no importan]

Haz berrinche mientras agitas tu boleta de calificaciones. No lo tomes personal. Las calificaciones no importan fuera de la escuela. En serio, no importan.

Y sí, mis promedios fueron altos.

Y no, no me siento un fracasado que intenta desahogar su frustración.

Y antes de hacer tu maroma en el suelo, por lo menos termina de leer el escrito completo.

En el mundo lo importante es tu habilidad de resolver problemas. La mención honorífica es bonita para el ego. La medalla al mérito sirve de conversación entre tus padres y la visita en casa.

En el contrario, tu bajas calificaciones no son una desventaja. Ni eres menos, ni eres estúpido (supongo).

Tendrás la misma oportunidad de crear tu camino.

[Deja de esconderte en la escuela]

Mi objetivo a los veinte era obtener un Doctorado antes de los treinta. Analicemos en cámara lenta la situación: mi objetivo era estudiar para seguir estudiando. Algo no cuadra.

Las licenciaturas e ingeniería son necesarias. Los posgrados son estupendos. El problema es la inercia. La inercia de una competencia que no tiene sentido.

El objetivo de tu preparación es:

1 Entender el sistema y 
2 retar la visión tradicional de las cosas.

Todo lo que se encuentra en la mitad es un complemento.

¿Cómo retarás la visión tradicional de las cosas, si te la pasas en la seguridad del salón de clase?

[¿Te cansaste, de qué?]

“Quiero darme un tiempo para ordenar mis ideas y relajarme un poco”.

Wtf.

Acabas de egresar. Ahora resulta que te cansaste. No chingues. Esa es una forma barata de evadir tu responsabilidad y decirle al mundo “no sé qué hacer”.

Lo que necesitas después de graduarte es, precisamente, cansarte. Asistir a eventos. O mejor, organizarlos. Ya aléjate de tus amiguitos del antro y de las pedas. Que te emocione el universo entero de posibilidades. No la reserva del VIP en el bar. Apaga la televisión. Sal de tu casa y haz algo.

[No emprendas]

¿Haz probado la carne asada?

Bien. Para asar carne, necesitas:

1 Fuego,
2 asador y
3 carne.

Sencillo. Curiosamente, pocas personas lo hacen bien.

Emprender parece fácil después de leer la biografía de Steve Jobs. O de mirar un video motivador.

Parece que para emprender requieres:

1 Que se te ocurra alguna idea.
2 Que alguien invierta en ella.
3 Que sea un éxito en el mercado.
4 Y dar tu charla TED.

Sencillo. Curiosamente, muy pocas personas lo hacen bien.

Mejor entiende lo siguiente: tus sueños no son el problema, tu ejecución lo es.

Todo lo anterior es un nivel superior al habitual. Alcanzar un nivel superior al habitual, requiere un esfuerzo del mismo calibre. Lo que se traduce en trabajo, enfoque y disciplina.

Lo que te digo de no emprender, va en contra sentido con lo que te dicen en la universidad. Las ferias de emprendimiento. Los anuncios de Pepe y Toño. Nos encanta la historia de la emprendedora, emprendedor que contra corriente alcanzó el éxito. Esto existe. En el menor de los casos existe. ¿Por qué?

Para alcanzar un nivel superior al habitual, primero debes pasar por los niveles iniciales. En los niveles iniciales se encuentra la base de todo aquello que buscas. ¿Por dónde empezar?

Empieza por la escoba. 
Empieza por el trapeador.
Empieza por el primer escalón.

Acepta el trabajo de medio turno con la mentalidad de que será pasajero.
Vete de mesero y estudia todos los procesos de administración del restaurante. 
Inscríbete a esa pasantía en el extranjero y absorbe la cultura a tu alrededor. 
Ponte al frente del mostrador y construye tu sistema de atención al cliente.

¿Nadie te contrata por no tener experiencia? Enfócate en la solución.

Consigue una silla.
Roba una mesa.
Compra una cartulina.
Escribe: asesoría gratis en {inserta cualquier cosa que estudiaste}.
Vete a la plaza principal, fija un horario y atiende a las personas.

Será incómodo. Será muy raro. Incluso se burlarán de ti. Pero alguien se acercará. Lo ayudarás. Entonces ya tendrás experiencia.

Lo importante es entrenar el músculo de la solución fuera de lo convencional.

Hazlo con dignidad ya que ningún trabajo es indigno.

Afila tus habilidades. Crea tu momento. Después te lanzas a emprender.

[El conocimiento no tienen división]

El orden de las materias es bonito e inútil. Fuera del salón de clase, no hay orden. El conocimiento en una materia no te garantiza resolver todos los problemas. Es el conjunto de todo. Tendrás que borrar esa barrera mental y mezclar tu conocimiento. En el nivel superior, el conocimiento se cruza y forma nuevas cosas. Nada viene en orden. Ni siquiera con instructivos.

Tu futuro como profesionista, depende de tu habilidad de integrar varias ramas del conocimiento y aplicarlas en una solución. Piensa en lo que hay detrás de un IPhone. Los aspectos técnicos se integran con la psicología del consumidor y la estrategia de venta. Los circuitos, chips y pantalla no integran solos al teléfono. Es el conjunto de áreas lo que hace algo distinto.

[Cuidado con la vida por default]

Algo que jamás sucederá:

“Buenas tardes, hablo de parte del banco, es sobre tu tarjeta de crédito, queremos saber si estas contento con la tasa de interés, en caso de no estarlo, bajaremos la tasa hasta que te encuentres satisfecho”.

No. No. No sucederá.

Hay muchas cosas en el mundo que tienen por default. Y esto juega en contra tuya. La mejor forma de jugar el juego es aprenderlo. El problema es que escuchamos a las personas que no debemos escuchar. Usemos el tema del dinero por ejemplo.

El clásico consejo que te escucharás es: ahorra lo más posible. 
El consejo que te doy es: invierte lo más posible.

El ahorro es bueno. Pero en este momento de tu vida, te encuentras en posición de avanzar para anotar. Nadie anota al jugar a la defensiva. Tienes que lanzar el balón al lado contrario.

¿En qué debes invertir? En ti.

Compra libros, léelos y aplica lo que aprendiste. Asiste a talleres, cursos y conferencias. Elimina la palabra caro de tu vocabulario. La ignorancia es un lujo que no debes permitirte.

Comprar una casa es algo que viene por default. 
Endeudarte por un coche nuevo, viene en el paquete por default.
La estabilidad es un deseo que viene por default.

[Ni te preocupes con saber qué hacer con tu vida]

La verdad es que nadie lo sabe. Hay personas muy serias que dan la impresión de saberlo. Incluso te hablan con tal franqueza que te quedas admirado por sus argumentos y dices “caray, tienen razón, estoy bien pendejo porque no puedo encontrar mi propósito”. Mentira. Relájate.

¿Qué debes hacer? Respuesta: un chingo de cosas. Créeme; ninguna respuesta llegará a tu puerta y te alcanzará en el sillón. La acción es el lugar de las respuestas. En algún momento sabrás la dirección a tomar. Te vas a equivocar. Simplemente evade la respuesta dramática de se-me-acabó-el-mundo-y-todos-tienen-la-culpa-menos-yo.

[No busques la p. pasión.]

“Es que no encuentro mi pasión”.
“Es que me dijeron que mi pasión me servirá de guía”. 
“Es que debo describir mi pasión”. 
“Es que la pasión es necesaria para todo lo que debemos hacer”.

No mames. Deja de leer a Paulo Cohelo. Ignora el detox emocional. No juegues el juego de la víctima. Juega con las cartas que te tocaron sin quejarte. Causa orgullo, no lástima.

Simplemente haz cosas. Te equivocas, corriges. Cero dramas.

[No intentes, hazlo, hazlo, hazlo, hazlo, hazlo]

La peor parte de un problema es cuando no haces lo que sabes que debes hacer. Lo que te pondría en el futuro en posición de desventaja.

Sin excusas. Haz lo que debes hacer. Y hazlo ahora.

#PiensaFueradelaSilla

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