No seas prisionero de las ideas de otras personas

No seas prisionero de las ideas de otras personas

Todas las personas andamos sobre el camino de los que nos precedieron.

El esfuerzo de nuestros abuelos se vio reflejado en nuestros padres. El esfuerzo de nuestros padres se vio reflejado en nosotros. 

 Es de agradecer lo que hicieron. Porque de alguna forma, el camino se hizo más sencillo. 

Pero al final, tú y yo somos dueños de nuestro destino. Y no debemos temer el andar por nuevos caminos. 

Todo lo que ves, fue construido sobre algo previo. Algo que ya existía, soporta la existencia de lo nuevo. 

Hay caminos que son mejores. Dudamos, porque confundimos el agradecer con respetar. Tomar un camino distinto al que nos señalan, no es una falta de respeto; es nuestra aportación a los que vendrán después de nosotros. Así, en algún momento, alguien en el futuro se detendrá a agradecer el cambio que realizaste. 

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