PERSISTE

PERSISTE

Persiste

Afila tu argumento.

Sé paciente.

La energía enciende las ideas.

La constancia permite construirlas.

Persiste.

No renuncies.

Si lo haces, todo habrá terminado.

Elige otro camino. Calcula de nuevo la ruta.

Organiza tus recursos y ataca ese obstáculo que impide tu sueño. Que te genera malestar o te infunde miedo.

No.

Renunciar no es una opción.

Cambiar de estrategia lo es.

Centrarte en lo que importa lo es.

Los lujos. Los zapatos. La ropa de temporada. El corto plazo. El ego. El aplauso. El reconocimiento. Los chismes de pasillo. Tu coche. Tu casa. Tu reputación. Lo que dicen de ti cuando no te encuentras en la habitación.

Todo lo anterior son distractores.

El mundo nos impone la relevancia de las cosas.

Tengo noticias: el mundo se equivoca; ya que donde todo parece relevante, muy pocas cosas importan.

Pero si aquello que deseas en realidad es lo que necesitas, entonces la palabra que debes decirte todos los días es: persiste.

Thomas Edison probó seis mil filamentos, antes de descubrir aquel que iluminaría al mundo.

Nelson Mandela pasó preso veinte años, antes de ser libre para intervenir en la abolición del apartheid.

En algún momento, Edison se preguntó si encontraría la respuesta.

En algún momento, Nelson Mandela pensó si el sufrimiento valía la pena.

Ninguno de ellos renunció.

Descubrieron que las grandes victorias provienen de la inspiración.

Su persistencia los elevó a la posición en la historia que deseaban alcanzar.

Tu posición en la historia se construye con la materia de la persistencia.

Cuando te dedicas a todo lo que te han dicho que debes hacer, entonces llegarás al mismo lugar al que se dirigen todos. Lo que te asegura una cómoda posición de desventaja.

En lo alto de la colina, después de transitar el camino difícil, tendrás una perspectiva diferente. Podrás ver el panorama completo. Te alejarás de la muchedumbre y en ese momento, tu posición en la historia será una posición de ventaja.

No es fácil.

La persistencia evade los espíritus débiles.

Evade a las almas intranquilas.

Evade a las mentes desenfocadas.

La persistencia transforma el potencial fracaso, que el fracaso es bajar los brazos y dejar que la corriente del primer problema te regrese al principio.

Porque el fracaso es lamentar el tiempo perdido.

Porque el fracaso es pensar que no mereces el éxito.

Porque el fracaso es arropar las excusas y hacerlas tuyas.

La perseverancia vive en la mentalidad acertada.

La mentalidad acertada es:

– Preparar tu argumento,

– encender tus ideas y 

– ejecutar

Persiste.

Sin excusas.

Deja de leer y haz lo que debes hacer.

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