Si fuéramos racionales el Oxxo no existiría

Si fuéramos racionales el Oxxo no existiría

 

Los precios son altos. La atención es mala. Y sus productos son innecesarios.  Sin embargo, existen. Y son un negocio rentable.

Entonces no somos racionales.

¿Quieres más pruebas?

Saca tu tarjeta de crédito. Ese plástico fue hecho con base a un sistema financiero, cuyo objetivo es crear una deuda utilizando dinero que no existe. Ese dinero es humo. Es una creencia. Es un invento. A pesar de lo anterior, no concebimos un mundo moderno sin las tarjetas.

No somos racionales.

Te doy otro ejemplo.

Supongamos que hoy ganas la lotería. Y ganas unos 10 millones de dólares. ¡Qué va! Hoy estoy de buen humor. Supongamos que ganas 30 millones.

¿En qué utilizarías el dinero?

Estoy seguro de que dirías en este momento algo parecido a esto:

1 Contratar un abogado y un contador.

2 Cubrir mis deudas e

3 invertir el resto del dinero.

Suena lógico y racional… ¿cierto?

¡Falso!

Entonces; ¿por qué uno de cada tres ganadores queda en bancarrota? Respuesta: no somos racionales.

Otro ejemplo:

Te levantas temprano y el maldito coche no enciende. Llegas tarde a la oficina y te avisan que el reporte del mes anterior tiene un error y debes corregirlo, por lo que todo tu trabajo se atrasa y llegas tarde a la cita de las seis de la tarde.

Tienes un coche. Tienes un trabajo. Vives en mejores condiciones que la mayoría de las personas en el mundo. Pero eso no importa. Lo que importa es perder los estribos porque ese pinche día estuvo fatal.

¿Tiene la culpa el coche por no encender?

¿Tiene la culpa el maldito premio de lotería?

¿Tiene la culpa la tarjeta en tu bolsa de tu deuda?

¿Tiene la culpa el Oxxo de que carezcas de la disciplina para hacer una lista y hacer todas tus compras en una?

No.

La culpa la tienes tú. Ya no tienes 10 años, no chingues.

La realidad no se evade. Se enfrenta. A eso se le llama vivir.

Las hojas del árbol caen y son arrastradas por el viento. Las hojas no tienen opción. Mira las aves por tu ventana. Ellas remontan el vuelo. ¿Acaso pasarás toda tu vida siendo víctima de las circunstancias? Debes formar la disciplina emocional para enfrentar la tormenta sin inmutarte.

Es difícil. Es difícil acallar las voces que te dicen “corre”, “abandona”, “ríndete”.

No las ignores ya que nunca desaparecerán. Abrázalas y sigue avanzando.

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