Todo es un invento

Todo es un invento

Todo lo que observas es un invento. Es la construcción cimentada en la construcción de alguien más. Voltea a tu derecha y observarás el manual de la empresa que debes seguir al pie de la letra. Voltea a la izquierda y observarás la puerta del coche que tendrás que abrir para que una persona te reconozca como un caballero. Nada de esto aparece dentro del orden natural de las cosas. Nada de esto viene establecido de nacimiento. Llegas al mundo en blanco y poco a poco, lo que te da forma como persona se escribe en ti.

Todo es una construcción. Tu estilo de vida es un diseño de las corporaciones. ¿Recuerdas el viaje a Los Cabos todo pagado? La agencia de viajes te vendió una experiencia para encontrarte a ti mismo. Cuando en realidad lo único que importaba era tu consumo. Como el de miles de consumidores más. No hay manera de encontrarte a ti mismo en el rebaño. Podrías decir que la corporación es un ente maligno pero esto es falso, ya que la empresa carece de moral. Su objetivo es convertirte en un consumidor de lo que produce.

¿Recuerdas el nuevo modelo de coche que viste en la cochera del vecino? Es una invención de una empresa que hace cincuenta años necesitaba vender más coches. Por lo que inventaron el sistema de un modelo de coche por año. Cuando esto no fue suficiente, los publicistas anunciaron y lanzaron el coche 2022 a mitad del 2021 para que durante año y medio, manejarás un carro “del año” construido en el 2020. Pensamos que debemos ser así y yo te pregunto: ¿qué año es tu licuadora? La respuesta es: ¡a quién rayos le importa! Lo único importante es que funcione.

Todo es una construcción. Incluso tu reputación. La defensa de la reputación es una granja de problemas. “Es que tengo que hacer algo porque no puedo permitir que piensen eso de mi”. Sí, si puedes. Y no hay problema. El director de cine no se preocupa por la opinión de un extra. ¿Para qué preocuparte por la opinión de un extra en la película de tu vida? Es un sin sentido ir por la vida procurando caerle bien a todas las personas. Lo buscamos porque alguien nos dijo que es importante la imagen ya que eres la hija de la contadora o el sobrino del ingeniero y nos reducíamos a una simple definición. Le verdad es que puedes ser un pendejo y no hay problema.

Todo es una construcción. Esto se parece a conducir sobre un puente: podrás controlar la velocidad e incluso invadir el otro carril, pero no salirte del puente porque fuera del puente no hay camino.

Somos porque nos reconocemos en la proyección de lo que nos parece real. Adquirimos nuestra identidad en lo que compramos, en lo que leemos, en lo que decimos, en la fotografía enmarcada en el escritorio, en los chistes que contamos, en el grupo de amigos y en el restaurante que visitamos los viernes por la noche. Cuando te das cuenta que todo es una construcción; te quedas con la exquisita soledad de tu existencia.

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