El optimismo descafeinado

El optimismo descafeinado

Si esperas que Elon Musk salve a los humanos, resultarás positivo en el padecimiento del optimismo descafeinado.

El optimismo es descafeinado cuando el optimismo es el objetivo y no el resultado.

Un atleta entrena para cruzar la meta. Un atleta que cierra los ojos y desea con todas las fuerzas superar la meta hace uso del pensamiento ilusorio. Vivir sin sufrir. Amar sin lastimar. Andar sin tropezar. Atraigo lo que pienso y el universo me cumple lo deseado. Es el pensamiento ilusorio el transmisor del optimismo descafeinado.

El optimismo crece sin cafeína cuando carece de la planeación. La carencia de planeación convierte al futuro en la presencia del resultado por omisión. Un montón de cursos y libros leídos sin ejecución son parte del resultado por omisión. Y de pronto nos sorprende que el barco llegue a una dirección diferente sin preguntarnos acaso si remamos contra la corriente.

El optimismo descafeinado es un virus altamente contagioso. Lo puedes ver en su campo de acción durante el cruce de ideas y proyectos entre amigos. El cruce de ideas incuba una ilusión colectiva temporal. Todos concuerdan que es una buena idea, esto los convierte al optimismo. Los mismos regresan a casa emocionados. Conducen imaginando el resultado. Su cerebro ya esta contagiado porque cree que el pensar es trabajo, por lo que parte del trabajo parece adelantado. Entonces todos se enferman del optimismo descafeinado.

En el optimismo descafeinado vemos al futuro con buenos ojos pero no le dedicamos nuestro tiempo a edificarlo.

En él, todo se discute, nada se planea. Todo es disfrute, nada es tarea.

La vacuna contra esta enfermedad se llama el optimismo vitaminado. El optimismo vitaminado es construir el futuro con planes audaces. No hay forma de construir el futuro si todos miran los puntos y nadie hace los enlaces. Entonces la construcción del futuro se vuelve una preocupación de personas tenaces.

En este mundo en el que naces y mueres la vida se convierte en aquello que haces. Lo que haces pacta las paces con los monos que brincan en tu mente y que son irascibles, caprichosos e incapaces.

“Canta y no llores cielito lindo porque así se alegran los corazones.”

¿Y qué tal si en lugar de cantar, solucionamos el problema que nos causa los males y dolores?

Los dolores son el resultado de los problemas ignorados. Y el principal problema que se hace a un lado es la invasión del optimismo descafeinado.

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