Sedentarismo intelectual

Sedentarismo intelectual

Lo más provocativo es pensar.

Es lo más efectivo para combatir el sedentarismo intelectual.

El sedentarismo intelectual propicia la obesidad de las ideas. Esto es; pocas ideas reciben mucha atención del pensamiento. Engordan y predominan en la cabeza. Lo que nos vuelve personas lentas y menos receptivas al cambio. Lo que provoca un amoldamiento a la realidad y nos lleva a creer en un ritmo lineal de la vida. Creer que para todo hay un tiempo. Y confundir la falta de respeto con la audacia y el atrevimiento.

El problema no es quedarte en el mismo lugar. El problema es permitir que el intelecto reciba los mismos estímulos todos los días, toda la vida.

Viajar ayuda a combatir el sedentarismo intelectual. Aunque esta es una media verdad.

Veo que proliferan los paquetes de viaje. Paquetes que tratan a los visitantes como un rebaño. Y el rebaño lo permite. Se conforma con el alimento del pastor para ver todo lo posible en algunas horas. Tachar la lista de los lugares a visitar: el monumento, la feria, el restaurante, el sitio arqueológico y los recuerditos del lugar. El viaje significa algo cuando se toma la fotografía obligatoria y se envía a las redes para recibir los comentarios de aprobación por la decisión de viajar. Y el viaje es divertido si lo validan los demás.

Se vuelve más importante el decir “estuve ahí” que el decir “disfruté la estancia”.

La presencia sin contemplación es ausencia

Nos convertimos en sedentarios intelectuales al morder el anzuelo de la normalidad. Y la normalidad es un pescador que nos mantiene con su gancho sin sacarnos del agua. Suelta un el sedal para que sigamos nadando. Poco a poco, sujetos al gancho, nos rendimos y aceptamos la situación ya que en apariencia nadamos en el mar, estamos dentro del agua y no hay muros por derribar.

Muchas veces culpé a la ciudad en la que vivo por la falta de oportunidades. Y muchas personas me dieron la razón. Hasta que entendí que las oportunidades son mi responsabilidad y debo crearlas. Es cierto que existen ventajas y desventajas geográficas. Sin embargo, esta es una situación que se repite todo el tiempo. Siempre existe un precio a pagar por el desplazamiento. Por ejemplo: las grandes ciudades ofrecen una gran diversidad, si aceptas intercambiar una gran cantidad de tu tiempo entre traslados.

Al cambiar de ciudad, ¿qué te hace creer que puedas disfrutar de nuevas oportunidades, mientras mantienes una antigua forma de pensar?

No pienses que te impulso a quedarte en el mismo lugar toda la vida. Incluso estoy a favor de visitar congresos, foros y eventos de aquello que es de tu interés. En nuestro diálogo lo que hacemos es rebotar la pelota juntos. Te paso una duda y después la regresas a mi.

La duda de si el salir del lugar de residencia, será la gran solución a los problemas.

Pienso que el sedentarismo intelectual se incrusta en la mente sin importar tu ubicación física en el mundo.

¿Cómo podríamos combatir el sedentarismo intelectual?

Para escapar del anzuelo y dejar de culpar a la geografía , deben prosperar las ideas. Las ideas deben ser ágiles. Diferentes. Encontradas. Activas.

Las ideas se vuelven ágiles en los espacios nuevos. Los espacios nuevos te ofrecen oportunidades nuevas.

Un espacio nuevo significa más que un área espacial. Los espacios nuevos pueden ser digitales, como este instante en el que lees o escuchas lo que escribo. Los espacios nuevos también pueden ser sociales; interacciones con personas que empujan su imaginación al límite esto es, relaciones con otras personas para hablar de diferentes temas o incluso hablar de temas nuevos dentro de las mismas conexiones sociales. Algunas personas se retirarán, otras revelarán una faceta desconocida ante ti. Poco a poco tus ideas se activarán. Tu mente será ágil. Entonces, pondrás considerarte una persona nomadista intelectual.

El normadista intelectual es la persona preparada para dejar los esquemas rígidos. Adquiere la habilidad de aprender a enlazar lo que se encuentra a su alcance y tejer algo diferente. Siente la imperiosa necesidad de proponer cosas nuevas al mundo.

¿Significa que el nomadismo intelectual es mejor? No lo creo. De hecho, es incómodo. Es un camino difícil y poco reconfortante, ya que al arrojar constantemente propuestas e ideas al mundo, muchas de estas propuestas no encontrar aplausos y se estrellarán contra el muro de la palabra “NO”. La gran ventaja que obtienes con el nomadismo intelectual es la resiliencia:

Se cae, lo levantas. Si falla, lo mejoras.

Que tu progreso y tu desarrollo se genere en el mismo ambiente intelectual, es jugar en modo difícil.

Tal vez no es el lugar. Tal vez son tus ideas.

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